Tinta Nueva

La ciudad moderna y sus problemas

DE CALME A ALTÉPETL

| Jesús Tamayo |

En nuestra nota anterior apuntamos algunas de las innegables ventajas que ha traído al hombre la vida en concentraciones de población que en el pasado fueron simples aldeas o villas, y que en su crecimiento lento, pero continuo, muchas de ellas devinieron en ciudades. Sabemos que éstas continuaron creciendo y que en el siglo XIX muchas de ellas se transformaron en metrópolis, en ciudades millonarias en habitantes, y que ya en años recientes el planeta se ha llenado de conjuntos de metrópolis o megalópolis, como las llamó a mediados del siglo XX el geógrafo francés, Jean Guttmann.

Hoy algunos entienden el proceso de urbanización como una forma de avance civilizatorio, el hombre moderno, urbanizado, ha superado la etapa del hombre agricultor, que a su vez, hace diez mil años superó la etapa del hombre cazador-recolector.

En efecto, la organización implícita en una congregación de habitantes enfrentados a necesidades comunes, organización además asociada a los avances técnicos de la era moderna, hicieron posible la dotación generalizada de lo que hoy llamamos servicios urbanos: agua potable, energía eléctrica, servicios organizados por los gobiernos locales que además se hacen cargo de construir vialidades, y redes de comunicación vial y telefónica, redes de desalojo de desechos, amén de servicios educativos y servicios de salud. Dijimos que parecería que la ciudad moderna podría ser un escenario para la felicidad humana. Y que para empezar, según la ONU, 60 por ciento de la población del globo vive HOY en ciudades y es población urbana.

¿Sera cierto que la modernidad nos acerca al paraíso? Los apologistas de la ciudad moderna no acostumbran detenerse mucho a observar y señalar los también innegables perjuicios y limitaciones que conlleva la vida en una ciudad actual, en una ciudad moderna.

El ser humano ha alcanzado metas en otro tiempo impensables, ha explorado galaxias, pero no ha podido superar la pobreza de buena parte de la población global. Según ONU-Hábitat, la cuarta parte de la población urbana vive hoy en condiciones de pobreza. Es decir, nuestras ciudades, sobre todo las del llamado tercer mundo, ciudades populosas, son asiento de pobres. (Ello no es extraño a nosotros, en el Mexico post revolucionario, el proceso de urbanización se disparó, la población rural abandonó el campo y se desplazó a los espacios urbanos buscando mejores condiciones de vida que nunca alcanzó). Nuestras ciudades hoy son asientos de pobreza.

Por otra parte, en las ciudades populosas y en crecimiento, la movilidad del individuo se reduce drásticamente dando lugar a su aislamiento, y si éste está obligado a desplazarse internamente ocupará buena parte de su tiempo al hacerlo. No es extraño así ver a los ciudadanos desplazarse con prisa, malhumorados y groseros. Buena parte de la población urbana trabajadora sufre de stress, enfermedad de los habitantes de las grandes ciudades.

A principios del siglo XX se pensó que el automóvil vendría a solucionar la movilidad urbana. Las ciudades se llenaron de automóviles que atestaron calles y avenidas haciendo que la prometida movilidad se esfumara en medio de los gases tóxicos que emiten los motores de los vehículos. A la escasa movilidad se sumó otro problema típicamente urbano, la contaminación ambiental y la ciudad moderna se convirtió en símbolo de deterioro ambiental.

Habrá que recordar que la ciudad moderna vive en los tiempos en que el capital se ha convertido en el gran regulador de las actividades humanas. Por lo tanto, no es extraño que el capital inmobiliario regule el crecimiento y el desarrollo de nuestras ciudades. Las autoridades urbanas han pasado a ser sus operadores en el proceso de hacer de la ciudad un negocio para éste. Ello explica el deterioro de muchas de nuestras ciudades, la falta de áreas verdes y el avance de la urbanización depredadora sobre muchas áreas naturales que debiéramos proteger, también explica la falta de respeto a nuestro patrimonio histórico-cultural edificado.

Es casi innecesario apuntar otras de las facetas negativas que hoy presentan nuestras ciudades (exclusión social, hacinamiento) ONU-Hábitat propone hoy una Nueva Agenda Urbana para enfrentar tales males. Ojala nuestras autoridades escuchen. De nosotros dependerá.

*M.D.U. / jesustamayo@prodigy.net.mx

15 julio, 2019

Acerca del Autor

Jesús Tamayo Maestro en Desarrollo Urbano / jesustamayo@prodigy.net.mx


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