Opinión

Economía de las emociones

MUJER CONECTADA

| Claudia Castro |

¿Se han cachado haciendo compras por impulso o gastando cuando están deprimidas?

Nuestra relación con el dinero está completamente relacionada con el equilibrio que tenemos de nuestras emociones.

El dinero nos da poder, pero también ante su ausencia sentimos que no valemos.

Pero ese es el valor que nosotros le damos el dinero y nuestras emociones depositadas absolutamente en él.

Y siempre hablo de esto. Si por la mañana me despierto y sé que tengo dinero para pagar mis cuentas, me siento feliz y me levanto de la cama hasta motivada.

Si por el contrario, despierto y comienzo a pensar que todavía me falta para la quincena, que tengo deudas que no he podido cubrir y que no tengo dinero, por supuesto que comienzo a sentir miedo, enojo, ansiedad.

Pero ese es el valor que cada uno de nosotros le ponemos al dinero y que depositamos en el dinero nuestra estabilidad emocional.

Y es cierto que el dinero es tremendamente indispensable en nuestras vidas. Todos nuestros gastos, de casa, comida, servicios básicos cuestan, pero por ello necesitamos empoderarnos y ponernos a pensar ¿quién controla a quién?

¿Es el dinero el que controla nuestra vida? ¿Tenerlo nos hace felices, pero en su ausencia nos deprimimos?

O quizá va siendo momento de comenzar a empoderarnos y ser nosotros quienes tomemos el control de nuestro dinero.

¿Cómo? Para empezar, dejar de depositar en él nuestra tranquilidad llevando a cabo acciones concretas que nos permitan tener finanzas sanas y el control de nuestro dinero.

Es necesario tener claridad sobre cuánto ganamos, en qué lo gastamos y después nuestra cifra mágica.

La cifra mágica se refiere a cuánto necesito ganar para cubrir mis necesidades básicas y además poder ahorrar para las vacaciones, tener mi seguro de vida, de gastos médicos, ahorrar para mi retiro, renovar mi guardarropa, hacer mejoras en tu casa… En fin, lo que necesites y también lo que deseas. Porque perdemos de vista que el dinero también sirve para cumplir sueños y no hay nada de malo en eso, ni tenemos porque sentirnos culpables, ni nada de eso.

Ahora, alcanzar la cifra mágica requiere estrategia, paciencia y perseverancia. Lo primero es utilizar los recursos que ya tengo de manera inteligente y después ser paciente, porque las metas no se construyen de un día para otro, pero se requieren de acciones diarias para alcanzarlas.

También significa tomar conciencia que para alcanzar estas metas es muy posible que tenga que aumentar mis ingresos, lo que sea que eso represente para cada quien: aumentar mis ventas, pedir un aumento de sueldo, tener un negocio propio, tener un trabajo fijo más comenzar con un emprendimiento.

Y para comenzar con acciones claras hay que tener claro el diagnóstico.

De nada sirve victimizarnos cuando vemos que la situación no está como nos gustaría. Hay que tomar acción.

Muchas personas prefieren ni siquiera saber cómo están las finanzas familiares porque es más fácil quejarnos y echarle la culpa a todo mundo antes de responsabilizarnos de la situación en la que nos encontramos.

Por eso, pregúntense, en la relación con su dinero, ¿quién controla a quién?

7 agosto, 2019

Acerca del Autor

Claudia Castro *Periodista, especializada en temas financieros y maternidad. Mamá convencida de que el cambio social empieza con nosotras y nuestros hijos.


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