Opinión

Soy mujer

RONDA POLÍTICA

| Maribel Flores |

Soy mujer. Y un entrañable calor
me abriga cuando el mundo me golpea.
Es el calor de las otras mujeres, de aquellas
que hicieron de la vida este rincón sensible,
luchador, de piel suave y tierno
y corazón guerrero.
Alejandra Pizarnik

Las redes sociales son ahora los catalizadores de los movimientos sociales de nuestros tiempos; esto afecta no solo a la conversación pública en el espacio público, sino a los medios de comunicación, que muchas veces no saben comunicar hacia dónde va la protesta, el movimiento y cómo abordarlo.

Este es un asunto que tiene que ver con una serie de movilizaciones en contra de los tres niveles de gobierno: federal, estatal y municipal; como consecuencia a la inacción gubernamental, la falta de acceso a la justicia, la impunidad, la violencia, la corrupción en el poder judicial y la indignación social en casos de violencia contra la mujer.

En México, fue a partir de la década de los 90, que se comenzaron a visibilizar en medios nacionales e internacionales problemáticas sociales graves, como las de las mujeres de Juárez, que evidencian la situación que viven millones de mujeres mexicanas en un contexto social que no ha logrado asimilar los cambios socioculturales en todos los ámbitos de la vida pública. Definitivamente, no es lo mismo el movimiento feminista del siglo XX con respecto al que nos toca vivir en el Siglo XXI; actualmente, serían tres ejes fundamentales los que hoy llaman a la movilización colectiva y que resumen lo que podríamos diagnosticar como sus principales fuentes de expresión:

  • La despenalización o legalización del aborto.
  • El reclamo de la paridad de género.
  • La lucha contra la violencia sexual (feminicidios).

También te puede interesar: La Brillanteada exige justicia

En abril de 2016 se llevó a cabo la primavera violeta, un movimiento social, apartidista y autónomo, sin liderazgo específico, que se conectó a través de medios digitales para protestar contra el desgobierno en múltiples espacios territoriales con una demanda social común. Esta interacción ha permitido desde entonces una vinculación más abierta y directa para organizarse a los colectivos de distintas latitudes, con el fin de condenar la sistemática violación contra las mujeres. Es un movimiento de indignadas que se manifiesta principalmente en las zonas urbanas de país, sin que ello signifique que no haya un escenario que requiere de atención en las zonas rurales.

“Las feministas vandalizan” fue el titular en buena parte de la prensa mexicana, enfocando la atención en los actos delictivos y de violencia que se vivieron durante las protestas de los colectivos feministas durante el fin de semana en la Ciudad de México y otras ciudades del país, entre ellas, Puebla. Hubo múltiples apoyos visuales que buscaban representar lo que era, aparentemente, lo más relevante para la opinión pública: pintas de edificios históricos, la destrucción de infraestructura urbana o la agresión a periodistas. Dejando de lado la otra cara de la moneda que buscaba explicar el origen de la manifestación, la composición de la red de colectivos, la importancia del tema en la agenda pública, y, sobre todo, los impactos que esto tiene para el país. Esos, los temas de trascendencia, desde mi perspectiva, se quedaron en el tintero en varios medios nacionales e internacionales, habiendo por supuesto, otra parte que sí cubrió este hecho con perspectiva de género, calidad periodística y ética profesional.

Este es probablemente el movimiento juvenil y social más sustancial hasta ahora, y el que estamos viviendo en México. Por ende, se apela a que haya más ciudadanía, estando dispuesta a leer, escuchar, analizar, comprender y actuar en consecuencia. Desde la trinchera que corresponda.

También te puede interesar: Protestan contra violencia de género

Las manifestaciones públicas que se observaron durante este fin de semana en las redes sociales dan cuenta de una violencia o guerra sexual que no resuelve nada en este momento, todo lo contrario, solo abonan a un elevado clima de violencia, sin sentido. Afirmar que “no nos representan” es lejos de ser un comentario que busca generar un impacto negativo, una franca falta de conciencia y conocimientos sobre lo que esta misma figura de representación significa. Estos grupos representan colectivos, no ciudadanos; no son portadores de la voluntad colectiva, ya que no tienen la voz que sí tienen los representes políticos como gobierno constituido, legal y legítimamente. Si bien, son una parte de la sociedad que demanda las condiciones y acciones públicas elementales para que las mujeres en México puedan serlo sin miedo. Soy mujer y como muchas más, considero que no se trata de pelear por pelear en esta lucha social, sino de abrir espacios, elevar el diálogo colectivo y encontrar soluciones a problemas que nos incumben a todos. Sin embargo, se requiere una altitud cívica que sea capaz de encontrar la prudencia, el valor público y el bienestar general, por encima de nuestras propias convicciones, creencias y valores. Se necesita más que eso para comprender que el desarrollo está ligado con el género y que si la vida de la mujer está riesgo, lo está todo en ese mismo nivel. Habremos de pensar entonces hacia dónde y cómo vamos a caminar en el país que compartimos todas y todos.

Author Profile

Maribel Flores
Profesor de Tiempo Completo en el Tecnológico de Monterrey
@floresm_mx / info@reconstruyendociudadania.org
19 agosto, 2019

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anúnciate
Anúnciate
Anúnciate
Anúnciate
Anúnciate
Anúnciate
CONTACTO

Director editorial: Israel Velázquez G.
Privada 21 A Sur 2316-7 Rivera de Santiago, CP 72410. Puebla, Pue., México
Teléfono: (222) 5827090
Correo electrónico: redaccion@datamos.com