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Laura Esther Galván: “Volví a las pistas porque no era feliz”

Laura Esther Galván recibió a Datamos en su domicilio en La Sauceda, Guanajuato. Fotos: Vladimir Hernández

Laura Esther Galván, medalla de oro en los 5 mil metros planos de los Juegos Panamericanos que finalizaron recientemente en Lima, Perú, relata, entre recuerdos y anécdotas, los avatares de una pasión que inició desde niña en su pequeño poblado, que interrumpió durante tres años y a la que regresó luego de un retiro que, ya se comprobó, era demasiado prematuro.

| Benjamín Segoviano |

ENTREVISTA | La joven deportista —“delgadita, menudita”, como bien la describe un colega —, nos recibe en las puertas de su humilde hogar con esa sonrisa que parece no abandonarla nunca. Hace honor a la sencillez de la gente del campo y nos invita a sentarnos. Sus ojos vivaces, ahora protegidos por anteojos, revelan curiosidad.

Ya no le sorprende captar tanta atención, pues, como ella misma señala, a partir de que cruzó la meta en primer lugar de los 5 mil metros, ante los 12 mil espectadores del Estadio Atlético Panamericano de Lima, ha estado sometida a intensa actividad mediática. Entrevistas y reconocimientos se han sucedido casi sin cesar, dejándole apenas unas horas para las comidas y el sueño.

Pero ni así muestra cara de fastidio o cansancio; al contrario, su amabilidad asoma a cada instante y responde las preguntas con calma, sin prisa, pese a que otro medio —de televisión nacional— está ya a la espera de que terminemos lo que más bien es una plática con la chica que es orgullo de su comunidad, La Sauceda, y de su municipio, Guanajuato.

De la escuela al óvalo
Laura Esther cuenta, por enésima vez, cómo se inició en el atletismo, descubierta primero por su maestra de Educación Física y luego tomada como pupila por su entrenador, Cecilio Blancarte.

“Tal vez estaba en quinto grado cuando la maestra Marisela, de Educación Física, me detectó. Hizo unas competencias en la misma escuela, y las gané… Después me llevó a competir con otras escuelas rurales, vio que me seguí destacando. Ella conocía al profesor Cecilio Blancarte…; me contactó con él, dijo que tenía un equipito de niñas y me dijo que si no quería ir”.

Admite que en realidad, a los 10 u 11 años, no planeaba nada respecto del atletismo, pero se quedó, para convertirlo no en un hobby, sino en parte fundamental de su vida: “No era algo que hubiera escogido, y no sé por qué, pero fui. Mi hermana más grande me llevaba a entrenar al centro… Y de ahí empezó todo, ya jamás paré de correr”.

El inicio fue duro. No ganaba carreras. Y la precaria situación económica familiar tampoco favorecía las condiciones para medirse en el óvalo. “El primer año no me fue muy bien. De hecho no me fue nada bien, quedaba atrás, todo mundo me ganaba… Pues como ves, mi familia  es de bajos recursos, la parte económica siempre ha sido una parte complicada… No tenía para ir y venir a diario, a cada rato al salir de la escuela. No sé porqué seguí yendo. Yo creo que ya el destino me tenía planeado que siguiera… Y el segundo año ya estaba ganando segundos lugares”.

Lleva su mente hacia atrás en el tiempo para rememorar la primera vez que ganó. Fue en 5 mil metros, en una festividad guadalupana celebrada en Aguascalientes, lo que le permitió también obtener por vez primera un premio económico (mil o dos mil pesos). También se impuso en una carrera de 10 mil metros Sport City, en León. A partir de ahí, las victorias en competencias locales se hicieron frecuentes.

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La paradoja: especialista en 1 500 metros, gana los 5 000
Laura Esther Galván confiesa que en realidad se considera especialista en los mil 500 metros, pero por el azar y su propia determinación la medalla en la capital peruana se dio en los 5 kilómetros, pese que su trabajo previo se centró fundamentalmente en la distancia corta.

¿Tú cómo te consideras más especializada, en 1 500 metros o en 5 000?
— Ahorita  especializada yo creo que en 1 500, porque de pequeña corría en 800 o corría en mil 200; entonces me desarrollé más en eventos cortos…, pero a futuro, para Tokio, para el siguiente año, yo creo que me voy a enfocar más en 5 000, definitivamente

Apenas el 20 de julio de este mismo año, durante el High Performance de Stumptown Twilight, celebrado en Portland, Oregon (EE. UU.), Galván llegó en segundo sitio en esa distancia, pero rompió, con 4:11:17, la marca mexicana impuesta hace 21 años —el 23 de mayo de 1998— por la atleta coahuilense Nora Leticia Rocha (4:11.26), en Richmond, Canadá.

Así que el día de la final panamericana del kilómetro y medio, la Gacela confiaba en alcanzar un buen resultado, pero quedó a un lugar del podio. Sin embargo, se sobrepuso y decidió, entre temores y dudas, atender a las indicaciones de su entrenador Chilo y correr también los 5 000 metros. Nunca se arrepentiría.

“Mil 500 es difícil de correr, es como un 800. Son pruebas cortas, y rápidas. Y mucha estrategia a veces… En 5 000 tienes un kilómetro, tienes dos kilómetros, tienes tres kilómetros, como para asimilar más la competencia y como que meterte más. Y te da más tiempo, vamos, para pensar y mover estrategia, pero en 1 500 no”, explica.

Relata su frustración en la primera carrera, como preámbulo para narrar paso a paso su hazaña: “Yo quería que mi entrenador me diera a escoger una de las dos pruebas… No: me dijo que iba a correr las dos. Entonces preparamos mucho el 1 500, mucho… Pensé que iba ganar medalla… Cuando llegué y competí, vi que la prueba no salió como yo hubiera querido. Llegué en cuarto y las medallas, pues se me fueron.

“Llegué, terminé y me di cuenta de que había corrido bien, no había corrido mal, había roto otra vez el récord mexicano. En ese momento simplemente como que me fui en blanco y dije: ‘en 5 000, mi otra oportunidad’. Y ya inmediatamente fui por mis cosas y ya fui a meterme, porque las demás ya estaban adentro, y cuando iba caminando, decía: ‘¿pero qué estoy haciendo?’…

“Entonces las posibilidades de que fuera a ganar no eran muchas, ¿no?, menos con la prueba de  1 500 ya corrida… Lo que hice fue tratar de comer algo, para restaurar mi glucógeno. Y ya pues me meto a la pista, y veo que no tengo muchas posibilidades. Lo único que vi fue que ‘a lo mejor gano alguna medalla, a lo mejor se da’. Pero te soy sincera, no estaba segura de si iba a aguantar la primera vuelta, de si iba aguantar la segunda, si iba a aguantar la tercera.

“Pensaba, si me sentía muy mal en la competencia, pues la iba a abandonar en cualquier momento… Cuando empezó, me fui atrás de todo el grupo, esperando; yo no quería jalar en ningún momento, porque ya no me sentía fresca. Entonces dije: ‘pues me voy atrás, y espero que les aguante’. La prueba se desarrolló… yo ahí seguí, seguí  en el grupo… Yo creo que la prueba se prestó mucho, me ayudó  a que asimilara esas primeras vueltas, y faltando el último kilómetro todavía traía mucho, y se empezaron a despegar, yo empecé a ir al frente, porque se empezaron a quedar unas.

“Yo creo que fue mucho mi querer ganar, de querer dar lo mejor de mí”.

Video: Francisco Arellano

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“Yo sentí que sí podía. Simplemente recuerdo mis entrenamientos, cuando hay momentos en que una ya no puede más y todavía le queda una serie… que sí sale al final. Entonces pues me fui, me fui, me fui, y cuando ya era la última vuelta que ya iba en tercero dije ‘pues aquí voy’… Y no sentía que me iba a parar, que no iba a poder cerrar; al contrario, sentía que cada vez salía más, y ya cuando llegaron los últimos 200 metros, me vi pasándolas y dije ‘¡sí!’, y entonces en lugar de sentir el cansancio… dije: ‘¡el primero!’… Yo no lo quería creer, pero al mismo tiempo no quería que me pasaran. Sentí a la de Canadá que ya iba aquí y dije: ‘¡no!, ¡me va a pasar!’…, pero no sé de dónde salió todavía más”.

“Yo creo que fue mucho mi querer ganar, de querer dar lo mejor de mí”, concluye su remembranza la Gacela, mientras su rostro se ilumina al recordar el cruce de la meta que le daba el oro continental y cimbró el corazón de sus paisanos.

Tenía un buen trabajo, pero como que no estaba feliz, afirma. Foto: Cortesía

El precio del triunfo

Los padres de Laura, don Ramón y doña Andrea, asoman a ratos al espacio donde está la tiendita que es parte importante del sustento familiar, lugar donde se tiene el diálogo, que ahora conduce a la actividad de Laura fuera de las pistas. La respuesta deja entrever el sacrificio que la atleta de alto rendimiento debe hacer para lograr buenos resultados.

¿Qué hace La Gacela de La Sauceda en su tiempo libre?
La verdad es que mi único día que tengo para descansar es el domingo. Platicando con el profesor Cecilio, yo le pedí que me dejara un día de descanso total, no hago absolutamente nada, nada de correr.

Luego llegamos los periodistas latosos y no te dejamos descansar —le decimos, y lo niega mientras ríe condescendiente, con el aura de simpatía que desprende.

“Ese día, como es domingo, por lo general lo paso con la familia, me voy al tianguis de aquí abajo; trato de relajarme lo más que puedo, de enfocarme en otras cosas”, expresa antes de aceptar que volverse una celebridad sí le ha ocupado tiempo en los últimos días, pero advierte que luego de esta semana tratará de evitar las entrevistas y distracciones para concentrarse en su entrenamiento.

Aclara que su alimentación en realidad no está tan restringida, a lo que le ayuda la carrera que estudió en la Kansas State University: Ingeniería en Alimentos.

“Una de las razones por las que me interesó la comida fue por lo mismo de ser atleta. La comida impacta mucho a un atleta, demasiado. Lo que comes, que no comes, tiene una casi directa correlación. Entonces, cuando fui a la universidad, yo quería estudiar otro tipo de ingeniería, pero me interesó mucho la de Alimentos por lo mismo. Y ahora, simplemente cree yo misma un estilo de vida que para mí no es dieta”

Indica que trata de comer de todo, incluidos antojitos mexicanos, cuidando que los ingredientes sean buenos, sin abusar de las grasas, pero tampoco sin racionar, pues no es conveniente para un atleta de alto rendimiento restringir los nutrientes. Lo importante es escoger qué comer, enfatiza, aunque acepta que la economía familiar limita la adquisición de una despensa ideal, lo que espera se solucione con los recursos prometidos luego de obtener la medalla.

Llega entonces una confesión profunda, que resume el quid de su existir. Una graduación, un trabajo, el abandono del atletismo, y al fin el retorno a los orígenes, a la incomparable emoción de las carreras, de las competencias. Un anhelo vital.

Trabajaste en Estados Unidos y te retiraste de las pistas. ¿Totalmente?
— Tres años, sí.

¿Y pensaste que ya no ibas a regresar nunca o nomás fue así como una pausa?
— Sí, pensaba que ya no iba a regresar.

¿Qué te decidió a regresar?
Yo creo que el hecho de que ya había trabajado tres años. Tenía un buen trabajo, y me gustaba mi trabajo, pero como que no estaba feliz, como que me salía a correr, y correr cinco millas era el momento más feliz que pasar todo el día trabajando.

Manifiesta que le gustaba mucho lo que hacía, pues era algo que ella misma eligió, y apunta que incluso piensa estudiar la maestría, “pero como que no, no me llenaba; había algo como si estuviera al 99 por ciento y ese 1 por ciento nunca me dejaba como que disfrutar tanto. Y mi familia estaba acá”.

Unas vacaciones en Guanajuato, una visita a su entrenador Chilo y los recuerdos fueron el factor que la decidió a volver, además de que su madre nunca la dejó olvidar la promesa que le hizo de retornar una vez finalizados sus estudios. Esa determinación resultaría decisiva. Ella no abandonó sus sueños y la vida se lo ha premiado… pero aún falta.

Aún no califica a Tokio; necesita lograr una marca de 15:10 minutos en 5 000 metros, pero ha ganado en confianza y espera dar a su creciente legión de admiradores la satisfacción de llegar a las Olimpiadas de 2020. Y a su edad, probablemente alcanzará a cubrir otro ciclo olímpico, hasta París 2024.

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Cuarta de una familia de siete hermanos, Laura dice que le gusta cantar, aunque le queda poco tiempo para otras distracciones, como bailar, aunque sí trata de dormir siempre al menos las ocho horas de rigor.

Finalmente, agradece el recibimiento que se le ha dado. “El atletismo es muy solitario”, menciona, pero la motiva el entusiasmo de la gente, y sobre todo de los niños. Si ellos logran mejores cosas que yo en el futuro, expresa con esperanza, “considero que el trabajo se hizo”.

El deporte levanta la mano

El “Cuévano” de Jorge Ibargüengoitia se enorgullece de su historia, arte y cultura. Importante centro minero, escenario de la batalla de la Alhóndiga de Granaditas durante la Independencia; capital del país en la Guerra de Reforma; es además cuna de personajes ilustres como Lucas Alamán, Florencio Antillón, Diego Rivera, Jorge Negrete, el mismo Ibargüengoitia, Emma Godoy, la dinastía Echánove, entre otros.

Ciudad poseedora de notable arquitectura, sede del Festival Internacional Cervantino, relevante centro turístico y set natural de todo tipo de filmes, sean obras de arte como Bugambilia (1945) o películas icónicas del cine popular como Las Momias de Guanajuato (1973), el municipio, sin embargo, no había tenido igual renombre en lo que a logros deportivos se refiere… hasta ahora.

Si hablamos de futbol, unos pocos guanajuatenses —Javier Garnica, Raúl “Chino Ortiz”, René de la Fuente, Israel Valadez— han llegado al profesionalismo, aunque diversas circunstancias les han impedido trascender.

Mejor suerte ha corrido el basquetbol, particularmente en su rama femenina, ya que el equipo que representa a la ciudad, Mieleras, sumó este año su tercer campeonato en la Liga Mexicana de Basquetbol Profesional Femenil (LMBPF), aunque eso sí, no todas las jugadoras son de la localidad.

Y en lo que toca al atletismo, viene a la mente el nombre de Antonio Manríquez Ortega, quien destacó en competencias nacionales durante los años 60 del siglo XX. El Garras, como todo mundo lo conoce, quedó a un paso de asistir a las Olimpiadas de Tokio 1964 y México 1968. Su legado es importante, pues es muy querido como maestro de varias generaciones de fondistas.

El esfuerzo de otros corredores -Armando Almaguer, Juan Vázquez, Manuel Alejandri, Gabriel Montero, Arturo González, Lino Rivera, Apolinar Caudillo, Jesús Armando Torres, Ignacio Carretero, José Concepción Zarate, Alfonso Valtierra, Esther Hernández, Jéssica Rodríguez- los llevó a ganar carreras a nivel nacional y a competir en el extranjero, pero diversas causas han impedido que suban a mayor altura. La Gacela de La Sauceda es la pionera en títulos de alcance internacional.

Crisol de leyendas

La competencia de 5 mil metros planos se corrió por vez primera a nivel olímpico en Estocolmo 1912 para los varones. Las mujeres debieron esperar a Atlanta 1996 para tener su propia carrera. Tal vez por ello, en el primer caso hay verdaderas leyendas del atletismo mundial, mientras que por las mujeres aún no ha resaltado una figura dominante.

Entre los máximos representantes en esa distancia se encuentran nada menos que Paavo Nurmi, el Finlandés Volador, plata en Amberes 1920 y oro en París 1924; la Locomotora Checa, Emil Zátopek, oro en Helsinki 1952; el también finlandés Lasse Virén, oro en Munich 72 y Montreal 76, y el británico Mo Farah, doble medallista áureo en Londres 2012 y Río de Janeiro 2016. Todos ellos comparten con la Gacela un origen humilde.

El actual poseedor del récord mundial masculino es el etiope Kenenisa Bekele, con un tiempo de 12:37,35, logrado el 31 de mayo de 2004 en Hengelo (Holanda).

Por las mujeres, la actual campeona olímpica es la keniata Vivian Cheruiyot, quien ganó el oro en Río de Janeiro, con un tiempo de 14:26,17, actual récord en ese tipo de competencias. La plusmarquista mundial es la etíope Tirunesh Dibaba, que impuso en 2008 un tiempo de 14:11,15 en Oslo, Noruega.

Las atletas africanas, particularmente de Kenia y Etiopía, han acaparado las medallas en las últimas cuatro olimpiadas, y sólo la turca Elvan Abeylegesse pudo quitarles la plata en Pekín 2008.

22 agosto, 2019

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ONE COMMENT ON THIS POST To “Laura Esther Galván: “Volví a las pistas porque no era feliz””

  1. HOLA SOY MEXICANO VIVIENDO EN BRASIL DESDE 2007Y SIEMPRE TRATO DE ESTAR ATENTO A LO QUE PASA EN MI PAISO O CON MIS PAISANOS,MAS NUNCA ESTUVE TAN EMOCIONADO COMO CUANDO ASISTIA LOS PANAMERICANOS EN LIMA,YO NO SE CUANTAS VECES ASISTI ALA CARRERA DE 5000 METROS CON LAURA ESTHER GALVAN CADA VES ME QUEDO MAS EMOCIONADO.MUCHAS MUCHAS FELICIDADES SIGUE GANANDO TE LO MERECES.OJALA E LEAS ESTAS LINEAS E COMENTES ALGO CONMGO.ATTE ANGEL ARENASDESDE SANTA CATARINA BRASIL

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