Tinta Nueva

El juego donde todos ganan

DE RIESGOS Y SEGUROS

| Isabel Ascención |

La liquidez económica para ahorrar,  proteger un patrimonio, lograr estabilidad personal, familiar, profesional, garantizar tu y la salud de tus seres queridos, entre otros anhelos o necesidades de seguridad, son las razones principales para la adquisición de un seguro. Sí, por necesidad.

Por esos mismos motivos y ligados a la falta de oportunidades laborales adecuadas a sus expectativas, muchos agentes, brokers o corredores llegan a este sector creyendo que es un alternativa “de por mientras”, sin saber que su papel es indispensable dentro del reparto estelar. Ellos se convierten en intermediarios de seguros, es decir, están en medio de la comunicación entre las aseguradoras y los asegurados.

Definamos al  agente o asesor de seguros como la persona —física o moral — que se encuentra ligada a una entidad aseguradora en concreto, la relación para con su marca es estrecha. Los otros, en cambio carecen de un contrato único, pudiendo por tanto, representar a varias compañías.

El común denominador reside en que deberán demostrar a la autoridad su suficiencia técnica para desenvolverse en ese mundo laboral. De lograrlo, la Comisión Nacional de Seguros y de Fianzas, (CNSF) les expedirá una cédula que ampare dicho conocimiento, especificando el o los rubros en los que pueden desempeñarse. 

Por ejemplo, si el agente sólo conoce conceptos del seguro de vida no puede, por ética y por reglamento, ofrecerte un seguro para incendios o responsabilidad civil hotelera. Debiendo, además, actualizarse constantemente en aquella categoría  en la que están autorizados a ejercer.

Este, entre otros candados, obedece a su importante labor para cuidar los intereses de los clientes, siendo a la vez un socio estratégico para las aseguradoras como primer filtro en la selección de riesgos.

Ante todo, cualquier intermediario deberá apegarse a lo dispuesto en la Ley de Instituciones de Seguros y de Fianzas, Reglamento de Agente de Seguros, entre otras disposiciones legales, reglamentarias y administrativas.

Garantizar que como asegurado puedas tener la propuesta adecuada de la persona correcta, es la razón de aquellas exigencias, sin embargo, el trabajo del agente se ve compensado con los muy nobles frutos de esta profesión.

Datos del “Compara Carreras 2019” del Instituto Mexicano de Competitividad (IMCO) colocan en quinto lugar a los empleados del sector banca y finanzas, con ingreso promedio de 16 mil 720 pesos, por su parte, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) la colocan en el octavo lugar con una ganancia de 16 mil 187 pesos.

Dichos organismos indican que el salario promedio mensual en el país es de 11 mil 549 pesos, aunque hay empleos que apenas llegan a los 3 mil pesos. Entonces, ser agente de seguros ofrece una ventaja “ambivalente” dado que el requisito mínimo escolar para ejercerla es contar con el certificado de bachillerato concluido.

Sobreviviente a los estigmas, esta carrera también abraza otros grados profesionales, como licenciados, ingenieros, doctores, o maestros truncos o titulados, no discrimina género, ni edad (siendo la mínima 18)

Representando una solución atractiva y viable para tener estabilidad y liquidez económica, a la que generalmente se le añaden viajes, bonos, cursos, convenciones, premios, aliados que te ayuden con tus metas, y la más preciada en el gremio: adueñarte y administrar a conveniencia tu tiempo.

Datos abiertos del portal de transparencia de la CNSF indican que existen más de 58 mil agentes de seguros que cumplen los requisitos estipulados, cifra aún insuficiente para permear la cultura del seguro en las por lo menos 57 mil millones de personas que conforman la Población Económicamente Activa (PEA) que reporta a septiembre la Secretaría de Trabajo y Previsión Social.

La penetración del seguro es apenas de 6 por cada 100 mexicanos, situación que hace aún más retadora esta profesión que de fondo busca ayudar a las personas a tomar decisiones financieras sobre las reales posibilidades que tienen de protegerse a sí mismos.

Y aunque exista desconfianza hacia los agentes, pide la cédula que lo avala como tal, conoce incluso a más asesores antes de tomar la mejor decisión, pero para ello, primero tienes que escucharlos…, aunque sí, quizá te hagan preguntas incomodas.

Más sobre el autor:

11 octubre, 2019

Acerca del Autor

Isabel Ascensión Medina Maestra en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana y licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UPAEP. Actualmente ocupa el cargo de capacitación en Gryc y Asociados, socio comercial de Metlife, y está registrada ante la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas para la intermediación de seguros.


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