Tinta Nueva

Imaginario político

LA LÁMPARA DE DIÓGENES (CULTURA Y ARTE)

| José Miguel Gutiérrez y Herrera |

Una de las dificultades para entender los imaginarios políticos radica en que la imaginación no se despliega con aquella lógica impecable iluminada por un faro racional conductivo. Si retenemos la idea anterior, entenderemos porque en el proceso imaginario aquello no es posible, ni siquiera concebible.

En el imaginario político los escenarios son plurales, cambiantes, probabilísticos y, como se comprenderá, eso tiene importantes consecuencias en la acción, una misma encrucijada puede abrir opciones para avanzar por múltiples caminos que requieren valorar decisiones sobre la ruta correcta; todas probables, algunas válidas de las que habrá de desprenderse una posible, la que será después reconocida –si tiene éxito- como única real.

Tal decisión estratégica busca mejorar la posición relativa, inicial en el campo de juego por el poder. Por ello, no hay que perder de vista que en el entorno cambiante, los agentes portadores pueden permutar, en muy breves periodos, las primeras ideas enarboladas en su credo por otras más adecuadas al momento político, según lo dicte la oportunidad (por ejemplo: la enfermedad infantil del chapulinismo político, hecho viral de oportunismo que es masivo en nuestro medio político).

Dirigir la mirada hacia los agentes arroja resultados paradójicos, pues el imaginario con demasiada insolencia transgrede el mundo de las jerarquías doctrinarias. Y es de esperar que así ocurra porque los agentes sumidos en el mundo de lo real, lo cual incluye la contingencia en la valoración previa a la toma de decisiones, expresan tener plena conciencia práctica de su posición relativa en ese mundo (donde literalmente se juegan la vida, prestigio y sus fortunas), sin dejar de reconocer el marco de incertidumbre donde se mueven (Antony Giddens), lo que lleva a creer que ellos actúan consciente y racionalmente —ellos y sólo ellos— justamente porque desconocen el curso final que tendrán los acontecimientos, mismos que son provocados con el impacto deliberado de la acción colectiva, al tratar de influir favorablemente en el curso de las instituciones prevalecientes. Y ciertamente, el cálculo reduce complejidad, aunque pese a todo no elimina la contingencia que su propia acción aumenta: el azar juega.

Otra consecuencia que se desprende de lo anterior es que el estudio del imaginario implica una óptica desde lo cualitativo, que se refiere sobre todo a la situación concreta de los agentes que van actuando en determinada coyuntura; nudo gordiano donde el porvenir se redefine en medio de una situación multivoca, contingente e irrepetible y que se desencadena bien o mal por una postura estratégica. Los procesos sociales no se repiten con exactitud, sino analógicamente.

El asunto a observar es que al reconstruir imaginativamente el entorno donde actúan los actores, queda expuesta a la vista la dimensión de sus prácticas políticas: dónde, cuándo y porqué aciertan o se equivocan los agentes al repetir las mismas fórmulas; cómo revisan sus creencias y corrigen sus propias prácticas hasta dominar la técnica política asociada al control social; o bien, porque si sus errores son acumulativos tienen que resignarse a desaparecer.

En resumen:

  • El imaginario individual es existencial, mientras el colectivo es cultural.
  • El imaginario colectivo se vincula a las creencias.
  • Las doctrinas generan creencias masivas.
  • Las doctrinas ofrecen razones instrumentales y verdades a medias.
  • El imaginario compensa o desestabiliza las creencias.
  • El imaginario ofrece visiones sintéticas, no analíticas del mundo.
  • El imaginario mejora, ajusta y corrige las representaciones.
  • El imaginario es un lenguaje simbólico propenso a ser interpretado.
  • Los interpretes –al interpretar- se insuflan de poder.
  • Los imaginarios políticos actúan sobre las masas.
  • La masa es un imaginario que desplaza o remplaza el análisis de la estructura social.

Más del autor:

11 octubre, 2019

Acerca del Autor

Miguel Gutiérrez Arquitecto


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *